Parece que el año 2024 ya comienza a alejarse de nuestro presente y qué mejor que hablar sobre las lecturas que lo han marcado para despedirlo. Este año he leído un total de veintitrés libros. Quizás no han sido muchas páginas, pero sí puedo presentaros ocho historias que me han fascinado y que me han permitido aprender y reflexionar acerca de múltiples temas. ¿Preparadas? Allá vamos.
8. La virginidad no existe. ¿O sí?
Autora: Miriam Jiménez Lastra
Año de publicación: 2024
Editorial: ediciones en el mar
Cita: Yo tampoco sangré cuando follé por primera vez. No lo disfruté, aunque tampoco esperé disfrutarlo. Tampoco lubriqué, por culpa de los nervios, aunque no sabía que no estaba lubricando y tampoco sabía que era por los nervios. Yo también me sentí sucia.
Supongo que este es el libro que todas habríamos querido leer en nuestra adolescencia, como una especie de tabla de salvación al alcance de nuestros momentos de hundimiento por las presiones sociales. Leer esta mirada interseccional sobre la virginidad ha sido un auténtico placer. La autora acompaña sus argumentos de las voces de jóvenes de nuestra sociedad, lo cual nos hace escuchar de primera mano testimonios que podrían ser los nuestros o los de nuestros amigos, quizás silenciados en el tiempo debido a la presión social. Os recomiendo encarecidamente este ensayo si queréis aprender sobre el concepto de la virginidad.
7. Reading Lolita in Tehran: a memoir in books
Autora: Azar Nafisi
Año de publicación: 2003
Editorial: Random House
Cita: You get a strange feeling when you’re about to leave a place, I told him, like you’ll not only miss the people you love but you’ll miss the person you are now at this time and this place, because you’ll never be this way ever again.
Entender a Irán es tremendamente complicado, sin embargo este libro de Nafisi es como una ventana a las realidades de miles de iraníes, sobre todo de las mujeres. Tengo que decir que algunas partes se me hicieron un poco densas y me costaron de leer, pero en general creo que es una lectura muy sincera y necesaria. Harta de los mandatos de los talibanes que llegan al poder, Nafisi debe despedirse de su trabajo en la universidad e invita a algunas de sus mejores estudiantes a un club literario en su casa, a expensas de las múltiples prohibiciones a las que se ven sometidas las mujeres iraníes.
6. Good girl, bad blood
Autora: Holly Jackson
Año de publicación: 2020
Editorial: Electric Monkey
Cita: Some people are pretty good at hiding who they really are.
Este año me leí la famosa trilogía de Holly Jackson después de ver la serie de Netflix y enamorarme de los personajes y de la historia. Pensaba que sería muy difícil superar «A good girl’s guide to murder», pero menuda maravilla me encontré con esta continuación. Holly Jackson sabe hacer magia de las pequeñas cosas y cada vez va enredando y desenredando más una trama que engancha por completo. Sin duda Pip y Ravi son el fuerte de este libro, que deja entrever que, aunque todo parezca que está en calma, aún hay secretos y misterios que nos rodean.
5. El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes
Autora: Tatiana Tibuleac
Año de publicación: 2017
Editorial: Impedimenta
Cita: Los ojos de mi madre fea eran los restos de una madre ajena muy guapa.
Lo cierto es que devoré este libro. Consiguió despertar en mí emociones tan diversas… Desde el asco hasta la melancolía. La muerte es un habitante más de la vida, pero cuando es alguien cercano a ti el que se va pasas los días rememorando el final, buscando los significados en cada uno de los momentos no vividos. Solo puedo decir que el estilo de la autora me atrapó, que la brutalidad de los personajes fue sublime. Tan poco atractivos, tan solo personas normales enfrentándose a la muerte y dejándose llevar por la situación.
4. Los de Bilbao nacen donde quieren
Autora: María Larrea
Año de publicación: 2023
Editorial: Alianza
Cita: La vida me aterrorizaba. Estaba convencida de que alguien descubriría el engaño: no valía la pena aceptarme, escucharme, amarme, casarse conmigo.
Quizás llegué a este libro de forma egoísta, como la hija de vascos no nacida en Bilbao. Como la única de la familia en cuyo DNI pone otra ciudad. Pero bueno, los de Bilbao nacen donde quieren, ¿no? Larrea nos hace un viaje hasta sus orígenes, una vida llena de vaivenes y diferentes personas cuyas decisiones acaban por marcar su vida. Consigue realizar un retrato de una sociedad marcada por la guerra, por la pobreza, por el franquismo y por los exiliados a Francia mientras se disecciona a ella misma. María se presenta como una escritora brillante, con un futuro prometedor si decide seguir escribiendo.
3. Intermezzo
Autora: Sally Rooney
Año de publicación: 2024
Editorial: Faber
Cita: Life itself, he thinks, every moment of life, is as precious and beautiful as any game of chess ever played, if only you know how to live.
Sally Rooney nunca decepciona. En Intermezzo nos habla del duelo, de sus sutilezas, de cómo marca las relaciones… Los personajes son imperfectos, cometen errores, se dejan llevar y son complejos. No hay una verdad universal en esta novela y eso demuestra la maestría que posee la autora para recrear en palabras las formas en la que las personas se aman, se odian y se hunden ante la cruel visión del mundo.
2. How to be both
Autora: Ali Smith
Año de publicación: 2014
Editorial: Penguin Books
Cita: Art makes nothing happen in a way that makes something happen.
«How to be both» nos habla de las dualidades, de cómo las pequeñas cosas componen nuestras vidas siglo tras siglo. Esta novela ha sido mi primer acercamiento a Ali Smith y, aunque en ocasiones me ha costado un poco, tengo ganas de repetir. No puedo parar de pensar en sus personajes, sobre todo en la parte de Francesco, tan bellamente narrada…
1. The journals of Sylvia Plath
Autora: Sylvia Plath
Año de publicación: 2000
Editorial: Faber
Cita: I can never read all the books I want; I can never be all the people I want and live all the lives I want. I can never train myself in all the skills I want. And why do I want? I want to live and feel all the shades, tones and variations of mental and physical experience possible in my life. And I am horribly limited.
¿Realmente se puede escribir una reseña sobre la vida de alguien? Que Sylvia Plath es una de las poetas más importantes de la historia está claro, pero más allá de eso… Conocerla como persona a través de sus diarios ha sido todo un placer. Tras embarcarme el año pasado en la gran biografía de Heather Clark «Red comet», necesitaba seguir con Sylvia, acercarme a su psique, comprenderla mejor. Y desde luego que sus diarios no me han decepcionado, fue una gran escritora que nos dejó un gran legado al que aferrarnos más allá de todo el misticismo que rodea a su persona.
¡Hola! He vuelto de nuevo por aquí para que podamos, a lo largo de diversas entradas, recordar a Antoni Benaiges i Nogués a través de los escritos que nos dejó. Recientemente se han digitalizado los ejemplares de La Voz de la Bureba, un periódico centrado en el municipio de Briviesca que se publicó entre 1934 y 1936. Seguramente muchos de vosotros ya conozcáis quién fue Antoni gracias a la película El maestro que prometió el mar, así que no me detendré en su biografía.
Aquí os iré dejando por escrito sus publicaciones, que podéis encontrar escaneadas con el resto si clicáis aquí. Por último, me gustaría manifestar que hago esto para ayudar a la difusión de sus palabras y sin ningún ánimo de lucro, así que insto a quiénes lean esto a que me informen de si existe algún problema acerca de su publicación en mi blog.
Antoni Benaiges en Briviesca en 1935 (un año antes de su asesinato)
Os dejo con la primera entrada. Estad atentos a mi blog si os interesan las siguientes. ¡Gracias!
Briviesca y su perspectiva social
Al hablar de la perspectiva social que a nuestro entender ofrece Briviesca, lo hacemos despreocupados de todo temor pueril a la crítica que ello pueda motivar. Hablamos al dictado de los hechos y de las propias convicciones y a veces pestilentes que caracterizan al que no persigue otro fin que acomodarse en el butacón de lo que él llama «buen vivir». Esto es, no hablamos a lo buen burgués, «pose» lamentablemente amorfa, tanto más incomprensible cuanto que con ella se sitúan en el punto donde convergen todos los desprecios. Y no porque no nos gusten las comodidades. Nos gustan. Pero nos gusta también que otros las tengan. La verdad, que como resultante de un análisis no rehuye la demostración, no puede estar supeditada al saboreo de un habano o a la absolución de los que, con una pretensión demasiado vana y ridícula, intentan monopolizar la rectitud de los actos ajenos. Piense cada hombre en sí mismo y se imponga la tarea de superarse. Superándose, se acercará a los demás hombres, se solidarizará con ellos, brindando las generosamente si algo ―y algo todos podemos brindar― pueden aportar al mejoramiento de la sociedad, tan esclavizada aún en pleno apogeo de lo que irónicamente se llama civilización.
Briviesca, como parcela social, no se sustrae al tambaleo que en todos los órdenes sacude a la humanidad. Esto es evidente. Pero aquí ―y ya se comprende que al decir Briviesca me refiero a todo un núcleo de pueblos con las mismas características― se da un caso curioso. El grado de miseria material va muy a la zaga de la idea de repeler esa miseria. Lo que no ocurre en la mayoría de los pueblos, donde cada trallazo al cuerpo provoca un despertar en el espíritu. Y no hablemos de los que, por haber llegado a zonas de aguda sensibilidad y fluidez, despiertan ya el eco del trallazo que lastima a otros pueblos. ¿A qué es debido esto? Sencillamente: que los narcóticos seculares obran con más virtud y en mayor proporción numérica. Creo que está claro.
Briviesca es esencialmente agrícola, cerealista. La propiedad, en general, está repartida, pulverizada. Abunda, pues, el pequeño propietario, el minifundista que se dice ahora. Cada vecino es algo «amo». Sin embargo, arrastran una vida miserable, primitiva, de total abandono. Sólo faltaba eso del trigo. Los trabajadores aquí no disfrutan ni de lo más elemental como humanos que son. Si omitimos el puchero de alubias y cuatro «cincos», no queda ni lo que les queda al caballo de carrera y al «Totó» o «Mimí» de casa buena: una mano que acaricia. Las viviendas son covachas llenas de inmundicia. El vestido se reduce a un traje de pana que siempre reclama otro y que unas veces esconde una camisa sucia que se cae a pedazos y otras cubre directamente la carne. Y luego, cuando parece que ha cumplido su misión, aún se aprovecha para sopa del pequeñuelo. En orden a expansiones espirituales, también carecen de todo. El cine, el teatro, la música, los libros, los viajes, el confort, el ensueño de un ideal, la simple charla, todo, todo lo desconocen.
Con su jornal irrisorio, quizá los pocos asalariados no envidien nada a esos «pequeños propietarios». ¿Quién puede llamar vivir a eso? No queremos suponer que nadie con conciencia de lo que dice sea tan canalla de defenderlo. Entonces, ¿por qué se les predica resignación y se les habla de justicia? ¿Qué contenido humano hay en el cacareo de ese patrioterismo con que se pretende infamar a los trabajadores?
¡Hola a todas! Hoy es ocho de marzo, un día muy especial para todas. Este año he decidido compartiros un poema que escribí hace un tiempo. Escribí «A New Body» un día de verano en el que paseaba entre calles a la vez familiares y desconocidas para mí. Solo podía pensar en una persona a la que había amado fervientemente y que se me había escapado entre los dedos. Tampoco podía parar de pensar en mi cuerpo, al que tanto odiaba, que sentía que me atrapaba y me dificultaba vivir. Creía que no me querían por él y aquel día solo deseé un cuerpo nuevo, aunque artificial. Que fuera dulce, más interesante que el mío. Un cuerpo que no dejara escapar al que amaba. Guardé durante un tiempo el poema y llegó el mes de marzo del 2023. Todos los años creaba algo sobre feminismo para mis seguidores y este año estaba bloqueada, no tenía ideas. Solo quería hablar de mí misma, de mi sensación de soledad, de la necesidad que tenía de ser alguien más. Y pensé que eso también era feminismo. Feminismo también era la culpabilidad que había sentido ante la pérdida del amor, el deseo de destruirme, la tan ansiada redención. Feminismo era dar protagonismo a mi voz un único día, dejar salir de mi interior que estaba cansada de la sensación de inutilidad que los hombres me habían producido por el hecho de ser mujer. Cogí algunos vídeos que tenía en el móvil de momentos en los que había sentido paz y recuperé la grabación que hice con mi voz recitando el poema el mismo día que lo escribí. Tiene fallos, pero habla la voz que sentía todas esas palabras. Lo he subtitulado yo misma al castellano. Espero que os guste mucho. Es una parte de mí misma que estoy dejado marchar al exterior para poder sanar. Os deseo un muy feliz y reivindicativo 8M, aún nos queda mucho por lo que luchar.
La esquizofrenia no se trata de personalidades múltiples. Se trata de aislarse de la conciencia, primero lentamente y luego de golpe, hasta que ya no se accede a nada de lo que los demás acepten como real, escribe Robert Kolker entre las páginas de Hidden Valley Road. La esquizofrenia… una palabra que aviva muchos fuegos, que construye muros, que levanta pasiones y rechazos. Quién podría haber imaginado nunca que cinco simples sílabas marcarían el camino de una familia entera, pero así fue y eso es lo que descubrimos en el libro de Kolker. Conocemos a los Galvin, sí. Pero con ellos viene un mundo detrás muy poderoso, que asusta aceptar.
Don y Mimi Galvin se conocieron y se casaron en unos años muy convulsos en Estados Unidos. La Segunda Guerra Mundial agitaba la mentalidad de una sociedad muy polarizada desde sus inicios. América, ese lugar al que todos observaban como una mina de oro, como la meta de todos sus sueños, como el culmen de la libertad y la democracia. Esa América con años más dorados y otros más oscuros. Don y Mimi tomaron su parte del pastel intentando construir una de esas familias felices de las películas de EEUU que siempre vemos obnubilados, por su grandiosidad, por sus formas de comprender las relaciones. Tuvieron doce hijos: diez chicos y dos chicas. De estos, seis acabarían desarrollando esquizofrenia con el paso del tiempo, unos primero y otros después. Sus hermanos, mientras, callados y esperando el momento en el que les tocaría a ellos. Era como una plaga, un castigo, algo impensable. Al principio, Don y Mimi minimizaban los síntomas. «Cosas de la edad», «un mal momento vital» o «le pasa a todos los chicos». Pero era mucho más, solo el comienzo de una larga odisea…
Don y Mimi
Don, dentro de su silencio, sus recuerdos y sus aves. Mimi, cuidando de sus hijos enfermos, la imagen que la familia proyectaba en el exterior y sus amistades. Los chicos iban cayendo uno a uno como piezas de dominó y los secretos se seguían gestando entre los miembros de una familia aún poco hecha a aceptar que las cosas no siempre van como uno desea. El primero fue Donald, el hijo primogénito. Le siguieron cinco de sus hermanos: Jim, Brian, Joe, Matt y Peter. Todos con sus propios delirios, sus medicamentos y relaciones mermadas. Chicos tan brillantes cuya luz se iba apagando.
Desde arriba siguiendo las agujas del reloj: Brian, Matt, Donald, Peter, Joe y Jim antes de enfermar.
Lo cierto es que siempre sobrevoló sobre sus mentes la duda de si la esquizofrenia que sufría la familia se debía a un componente genético. Esta parecía la hipótesis más aceptada aunque, tiempo después, algunos de los hermanos «sanos» comenzarían a pensar que había algo más allá. Que quizás la poca atención recibida por sus padres (siempre gestando nuevos hijos o en eventos sociales), la rivalidad entre hermanos, los abusos sexuales o el auge de las drogas tenían mucho que ver. Puede que el ADN no lo fuera todo, puede que una parte de la «culpa» residiera en ellos mismos, en el ambiente tóxico en el que les había tocado crecer. En el libro, Kolker nos habla sobre la evolución del concepto de esquizofrenia. Como esta pasó de conceptualizarse como un trastorno en sí a verse más como un conjunto de síntomas, como reacciones del cerebro ante ciertos déficits. Diversos investigadores como DeLisi o Freedman desarrollaron sus carreras intentando descifrar los secretos ocultos del cerebro de una persona con esquizofrenia y, para ello, estudiaron a la familia Galvin, un caso excepcional en el que la enfermedad había golpeado a varios de sus miembros. Analizaron sus genes y sus vidas y, gracias a ellos, publicaron diversos artículos que ayudaron en el avance de un trastorno mental tan grave como es la esquizofrenia.
En 2010, el psiquiatra Thomas Insel, entonces director del NIMH, pidió a la comunidad científica que redefiniera la esquizofrenia como “una colección de trastornos del neurodesarrollo”, no como una sola enfermedad. El fin de la esquizofrenia como diagnóstico monolítico podría significar el principio del fin del estigma que rodea a la condición. ¿Qué pasaría si la esquizofrenia no fuera una enfermedad en absoluto, sino un síntoma? «La metáfora que uso es que hace años, los médicos solían ver la ‘fiebre’ como una sola enfermedad», dijo John McGrath, epidemiólogo del Centro de Investigación de Salud Mental de Queensland en Australia y una de las autoridades mundiales en la cuantificación de poblaciones de personas con enfermedades mentales. . “Luego lo dividieron en diferentes tipos de fiebres. Y luego se dieron cuenta de que es solo una reacción inespecífica a varias enfermedades. La psicosis es lo que hace el cerebro cuando no funciona muy bien».
Robert Kolker, Hidden Valley Road
Única imagen que se conserva con toda la familia Galvin al completo (1969). A la derecha están Don y Mimi. Los niños están en orden descendente. En la última fila, de derecha a izquierda, están Donald, Jim, John, Brian y Michael. En la primera fila, de izquierda a derecha, están Richard, Joseph, Mark, Matthew, Peter, Margaret y Mary (también conocida como Lindsay).
Los años fueron pasando y los Galvin creciendo, siendo las niñas cada vez más conscientes de la situación de la familia. Sin duda, uno de los puentes fuertes del libro es su perspectiva, la perspectiva de las dos hermanas pequeñas que tuvieron que trabajar sus propios traumas al ser adultas, aceptando que en muchos momentos de su vida desearon incluso que sus hermanos murieran, que de una forma innegable, la esquizofrenia convivía entre todos ellos, en las mentes de artistas y de personas afables, pero también en la de aquellos más agresivos o temperamentales. Pero, al fin y al cabo, todos eran sus hermanos.
Las dos hermanas, Margaret y Lindsay (Mary).
Esta historia trata sobre niños, ahora adultos, que investigan los misterios de su propia infancia, reconstituyendo los fragmentos del sueño de sus padres y transformándolo en algo nuevo. Se trata de redescubrir la humanidad en sus propios hermanos, personas que la mayoría del mundo había decidido que eran casi inútiles. Se trata, incluso después de que haya sucedido lo peor en prácticamente todas las formas imaginables, de encontrar una nueva forma de entender lo que significa ser una familia.
Robert Kolker, Hidden Valley Road
Pero, ¿realmente cómo podemos definir este libro? La respuesta es que de ninguna manera muy concreta. Esta reseña no le hace justicia a los años de dedicación de Robert Kolker, al estrés de los Galvin cuando tuvieron hijos, pensando que heredarían los problemas de sus hermanos. El autor es un gran narrador, que cede espacio a todos los miembros vivos de la familia, para que expresen su historia, sus miedos, su crecimiento, que visibiliza las luces y las sombras de la esquizofrenia, de la salud mental y de los tratamientos que han ayudado tanto como han perjudicado. Aún nos queda mucho trabajo por delante como sociedad y, en particular, a mí misma como psicóloga. Gracias al testimonio de la familia Galvin he aprendido muchísimo, por eso sé que nunca se deja de saber y que es tremendamente importante darle voz a los principales implicados en historias como esta.
Esta es la imagen que más me afectó de todo el libro. Se trata de los cuatro hermanos más pequeños (los hockey boys) de los cuales todos desarrollarían esquizofrenia menos Mark (a la derecha).
Our relationships can destroy us, but they can change us, too, and restore us, and without us ever seeing it happen, they define us. We are human because the people around us make us human.
Robert Kolker, Hidden Valley Road
Hoy en día nueve de los hermanos siguen vivos y abogan por la investigación y ayuda a los pacientes de esquizofrenia, teniendo claro que tienen una historia pasada muy complicada, pero que también su caso puede ayudar a muchas otras familias ahí fuera.
Puntuación: ☆☆☆☆☆/5
La mayor parte de la información de esta reseña está sacada directamente del libro de Robert Kolker. Las imágenes pertenecen a la familia Galvin y están extraídas de las dos siguienetes páginas en las cuáles podéis obtener más información y recursos. Gracias por leerme 🙂
Quería que la primera entrada de este año fueran estos versos de Louise en los que pienso muchas veces. Siempre hay que buscar la puerta… siempre…
At the end of my suffering there was a door. Hear me out: that which you call death I remember. Overhead, noises, branches of the pine shifting. Then nothing. The weak sun flickered over the dry surface. It is terrible to survive as consciousness buried in the dark earth. Then it was over: that which you fear, being a soul and unable to speak, ending abruptly, the stiff earth bending a little. And what I took to be birds darting in low shrubs. You who do not remember passage from the other world I tell you I could speak again: whatever returns from oblivion returns to find a voice: from the center of my life came a great fountain, deep blue shadows on azure seawater.
¡Hola! Sé que me paso poco por aquí por falta de tiempo, pero la ocasión lo merece. Se acaba un nuevo año. Sí. De nuevo estamos sorprendidos, no sabemos cómo ha pasado el tiempo. Hoy quería hacer un balance sobre mis lecturas de este año, que han sido muy gratas. He leído un total de 47 libros, navegando a través de más de 15.000 páginas. ¡Qué maravilla! Pero si hay algo de lo que estoy orgullosa es de mi vuelta al mundo gracias a autoras maravillosas.
Viendo esto, me encantaría dedicar mi año que viene a expandir aún más horizontes, a aventurarme en partes desconocidas para mí de África y Asia. Me da rabia que sea más complicado encontrar obras de otras zonas del planeta, que todo sea ciertas partes de Europa y EEUU.
Dicho esto, paso a presentaros las diez mejores lecturas que me ha dejado este año que ya se nos acaba. Para darle más emoción al asunto comenzaremos desde la décima hasta la primera. Tengo que deciros que ha sido muy difícil ordenarlas, así que no os lo toméis al pie de la letra. Si escribiera esto en otro momento quizás la cinco y la seis podrían intercambiarse o la ocho y la nueve. Ahora sí… ¡Comenzamos!
10. Heartstopper, Alice Oseman
Estaba claro que no podía faltar Heartstopper aquí. Si hay algo que ha cambiado mi año y mi vida ha sido su llegada. Alice crea una historia y una visibilidad muy necesaria para la comunidad LGTB.
¿Os imagináis un mundo llenos de Nicks y Charlies? ¿Un mundo en el que poder expresarte libremente? Heartstopper es un soplo de aire fresco, una mano tendida en la oscuridad. No os podéis perder las novelas gráficas ni la serie (¡en breve tendremos la segunda temporada!).
9. H de halcón, Helen MacDonald
Una de las cosas de las que más orgullosa estoy de mis lecturas de este año es haber sido capaz de leer sobre aves (siempre les he tenido un pelín de fobia). Pero esta novela va mucho más allá. Helen decide adiestrar a una azor después del repentino fallecimiento de su padre, al que estaba muy unida. Ahondamos en el duelo, en las relaciones padre-hija, en los bosques de Inglaterra, en figuras perdidas de la historia. Leí este libro en verano, rodeada de naturaleza y, desde luego, fue todo un despertar.
Qué cosas le hacemos a nuestro corazón. Te apartas de ti misma, como si tu alma pudiera ser también un animal migratorio, te sitúas a cierta distancia del horror y miras fijamente al cielo.
Helen MacDonald, H de halcón
8. I must betray you, Ruta Sepetys
Podría haber sido este libro u otros de Ruta. Este año me he reencontrado con ella. Sin embargo, he optado por I must betray you porque me encogió el corazón. Conocía en parte la historia de Rumanía, pero nunca me había parado a investigar más y me arrepiento bastante. Las palabras de este libro han traspasado la ficción y a mí misma. Ruta me ha contado la historia de miles de personas torturadas, asesinadas y muertas de miedo.
How could we expect others to feel our pain or hear our cries for help when all we could do was whisper?
Ruta Sepetys, I must betray you
8. Pura pasión y El acontecimiento, Annie Ernaux
¡Nobel para Ernaux! Creo que, como lectora, este ha sido el mejor momento de todo el año, lleno de significado y victorias para las lectoras. De Annie solo había leído fragmentos y este año me aventuré a repasar sus obras completas.
En Pura pasión nos habla sobre la relación que tuvo con un hombre casado y en El acontecimiento sobre el aborto clandestino que tuvo que realizar cuando en Francia estaba prohibido por ley. Ambas son novelas cortas, pero llenas de significado. Me emocioné mucho leyéndola. Es la voz que todas siempre hemos necesitado.
Sometimes I wonder if the purpose of my writing is to find out whether other people have done or felt the same things or, if not, for them to consider experiencing such things as normal. Maybe I would also like them to live out these very emotions in turn, forgetting that they had once read about them somewhere.
Pura pasión, Annie Ernaux
6. Los muchachos de Zinc y Últimos testigos, Svetlana Alexiévich
No podía separarlos… Svetlana tenía que estar en el top y este año he leído dos de sus obras, ambas impactándome profundamente. Últimos testigos nos recoge los testimonios de los niños que sobrevivieron a la II Guerra Mundial y Los muchachos de zinc las voces implicadas en la Guerra de Afganistán.
No os niego que uno de los motivos por los que decidí leer Los muchachos de zinc fue para entender un poco la mentalidad soviética que aboca a las guerras a sus jóvenes, quería comprender la situación actual, y me produjo escalofríos comprobar la repetición de patrones, ver cómo no hemos avanzado tanto. Leer los libros de Svetlana es abrirse muchas puertas a la realidad que, aunque no deja de ser triste, sigue teniendo aspectos por los que merece la pena luchar y seguir viviendo.
No logro quitarme de encima la sensación de que la guerra es fruto de la naturaleza masculina, de la que en muchos aspectos me siento muy alejada. Aunque es cierto que la cotidianidad de la guerra es grandiosa. Apollinaire veía la belleza en ella. En una guerra todo es distinto: tu ser, tu naturaleza, tus pensamientos. Aquí he comprendido que el pensamiento humano puede llegar a ser muy cruel.
Svetlana Alexiévich, Los muchachos de zinc
5. Burial rites
Esta novela me dejó sin palabras, fue una bofetada de majestría. Agnes fue la última persona en ser ejecutada en Islandia tras ser sentenciada por un doble asesinato cometido en 1828 junto a otras dos personas. De la misma forma en que nunca podremos saber qué sucedió en realidad, sí podemos especular a través de los escritos y de la propia forma de ser de la sociedad en aquella época lo que pudo pasar.
Hannah Kent se esfuerza en representar el frío, la soledad, la hipocresía, la apariencia gris de las cosas… Todo aquello que conllevó a la muerte de Agnes. Pero esta novela va mucho más allá. Nos habla sobre la historia de un país, sobre sus costumbres y sus mitos. Nos susurra la indudable pregunta de… ¿Seríamos capaces nosotros de ejecutar a Agnes? ¿De creer que tenemos esa moralidad sobre el bien y el mal? Yo misma lo dudo. Nadie supo lo que pasó en aquella granja durante los asesinatos más que los implicados. ¿Eran tan buenos los buenos y tan malos los malos? Son todas las dudas lo que más me ha gustado del libro. Sin duda algo así es lo que sueño con escribir, la dualidad histórica y presente, el describir de qué están hecha las almas humanas, el frío de nuestros huesos.
People claim to know you through the things you’ve done, and not by sitting down and listening to you speak for yourself. No matter how much you try to live a godly life, if you make a mistake in this valley, it’s never forgotten. No matter if you tried to do what was the best. No matter if your innermost self whispers, ‘I am as you say!’ -how other people think of you determines who you are
Hannah Kent, Burial rites
4. Mi madre era de Mariúpol, Natascha Wodin
Leer este libro dolió muchísimo sabiendo que Ucrania vuelve a estar siendo arrasada… Natascha cuenta la historia de su madre y de sus antepasados, una madre que se suicida cuando ella tiene apenas 10 años, que siempre repite «si tú hubieras visto lo que yo he visto…». ¿Y qué había visto? Pues una historia oculta durante años.
Durante la segunda guerra mundial la Alemania nazi esclavizó a eslavos, bálticos, etc. para hacer trabajos forzados que sus hombres no podían hacer por estar en la guerra. Y es más que eso. La madre de la autora provenía de Ucrania, una tierra maltratada durante años bajo las manos soviéticas. Me da rabia haber leído qué fue de Mariúpol sabiendo que hoy en día vuelve a estar invadida. No puedo decir mucho más de este libro, siento que no es mi voz la importante sino la de millones de ucranianos, estonios, lituanos, letones, etc esclavizados. Las voces de los millones de sus bebés matados por los Nazis, de aquellos sobre los que experimentaron. También son las voces de aquellos enviados al exilio por los soviéticos, de los desposeídos de sus vidas por la fuerza de un régimen ególatra. La madre de Natascha era de Mariúpol y nunca encontró la paz sobre la tierra. Sin embargo, tenemos su testimonio, las vidas de aquellos que nos recuerdan que en una guerra no hay bando vencedor sino personas mutiladas y silenciadas por las bombas dirigidas a la cotidianidad de sus vidas.
11 years after the end of the war, my mother committed suicide in a small West German town, not far from a settlement for homeless foreigners, as the former forced laborers were called at the time. Except for my sister and I, there was probably not a single person in the world who still knew her, and neither had we, my sister and I, actually known her. We were children, my sister was just four and I was ten years old when, on a day in October in 1956, she left the apartment without a word and never came back.
Natascha Wodin, Mi madre era de Mariúpol
3. El consentimiento, Vanessa Springora
No os miento cuando os digo que aún sigo pensando en esta novela y en todo lo que aprendí en ella. Sin duda, este es un libro duro, pero tremendamente necesario. En él Vanessa nos cuenta su relación de abuso por parte de un célebre escritor francés (abiertamente defensor de la pedofilia) llamado Gabriel Matzneff.
Desde los 13 hasta los 16 años sufrió abuso sexual y psicológico y tuvo que observar como el mundo intelectual francés le seguía alabando, publicaba los libros de este señor en los que él abiertamente hablaba de ella e incluso le concedían premios. Años después, Vanessa se reconcilia con los libros y las letras y escribe SU historia, con una brillante madurez que le ha otorgado el paso del tiempo y del dolor. No quiero adentrarme en más detalles, solo recomendarlo encarecidamente porque, aunque es un tema muy delicado y del que no todos pueden leer, he aprendido mucho. Además, siempre es de justicia escuchar las voces de los supervivientes. Es lo menos que podemos hacer.
¿Por qué una adolescente de catorce años no podría amar a un hombre treinta años mayor que ella? Cien veces había dado vueltas mentalmente a esta pregunta. Sin darme cuenta de que estaba mal planteada, desde el principio. Lo que había que cuestionar no era mi atracción, sino la suya.
Vanessa Springora, El consentimiento
2. Nada se opone a la noche, Delphine de Vigan
ESTE LIBRO. Este libro me impactó en todos los sentidos y si algo me da pena es haberlo leído de la biblioteca y no tener mi propio ejemplar. Ya lo decía Tolstoy: «todas las familias felices se parecen, las desdichadas lo son cada una a su modo». Y eso es lo que sentí al leer este libro. Lo terminé serena, mientras anochecía y el frío me azotaba. Y me apenó terminarlo y no poder quedarme con él. Se convirtió en una de mis novelas favoritas.
De Vigan recupera la vida de su madre Lucile después de encontrársela muerta en su apartamiento tras su suicidio. Intenta recrear su infancia, su adolescencia, sus recuerdos atormentados, su entrada en la adultez y la maternidad. Lo narra de forma cruda, pero con la belleza que solo pueden evocar las hijas de aquellas que han sufrido tanto en la vida que siempre han estado más cerca de la muerte que de esta. Se me hace complicado juzgar de ninguna forma un libro como este, que habla de salud mental, de la mejor descripción de una relación madre-hija que he leído nunca. Las historias familiares están llenas de episodios oscuros y dolorosos que se pueden transformar en algo tan bello como las frases que De Vigan plasma en estas hojas. No quiero desvelar nada más, quiero que todos lo leáis si os es posible. He amado cada párrafo y he llorado con ellos. Me gustaría acabar mi humilde reseña con el inicio, que cada vez que lo leo me fascina más:
Mi madre estaba azul, de un azul pálido mezclado con ceniza, las manos extrañamente más oscuras que el rostro, cuando la encontré en su casa esa mañana de enero. Las manos como manchadas de tinta en los nudillos de las falanges. Mi madre llevaba varios días muerta. Ignoro cuántos segundos, quizá minutos, necesité para comprenderlo, a pesar de lo evidente de la situación (mi madre estaba echada en su cama y no respondía a ninguna señal), un tiempo muy largo, torpe y febril, hasta el grito que salió de mis pulmones, como tras varios minutos de apnea. Todavía hoy, más de dos años después, sigue siendo para mí un misterio, ¿mediante qué mecanismo pudo mi cerebro mantener tan alejada de él la percepción del cuerpo de mi madre, y sobre todo de su olor?, ¿cómo pudo tardar tanto tiempo en aceptar la información que yacía ante él? No es el único interrogante que me dejó su muerte.
Delphine de Vigan, Nada se opone a la noche
1. Diarios, Alejandra Pizarnik
Leer los diarios de Alejandra fue leer el corazón de una persona, las entrañas, las contracciones de su cuerpo. Me permitió conocerla poco a poco durante los meses en los que compartí mi vida con la suya. Adoro sus poemas, pero las entras de su diario… Una puñalada directa a mis latidos. Me asustó parecerme tanto a ella en muchas ocasiones, ver sus delirios, sus pasiones… La vida diaria de su mente.
Es complicado para mí escribir sobre todo lo que me hicieron sentir estas más de 1000 páginas, no hay forma de expresar que fue una compañera en mis días más solitarios, en mis noches sin dormir, en mis momentos perennes ahogándome en el dolor, en las emociones apesadumbrantes. Acabar sus diarios fue como acabar una parte de mí, aunque sé que mientras yo siga escribiendo ella estará muy cerca de mí, porque vive a través de todas mis palabras. Os dejo con una entrada que dejó plasmada un 1 de enero:
Que este año me sea dado vivir en mí y no fantasear ni ser otras, que me sea dado ponerme buena y no buscar lo imposible sino la magia y extrañeza de este mundo que habito. Que me sean dados los deseos de vivir y conocer el mundo. Que me sea dado el interesarme por este mundo.
Alejandra Pizarnik, Diarios
Y hasta aquí mi top de lecturas de este año lector tan increíble que he tenido. Pero claro, no puedo evitar mencionar unos pocos libros que se han quedado a nada de estar en esta lista: Panza de burro de Andrea Abreu, Conversations with friends de Sally Rooney, Biografía de un mito de Cristina Piña y Patricia Venti y Cumbres Borrascosas de Emily Brontë. Además os adelanto que estoy leyendo obras maravillosas y que el 2023 nos traerá lecturas increíbles. Os deseo muy buen año 🙂
For my mother, born March 1902, died March 1959
and my father, born February 1900, died June 1959
Gone, I say and walk from church,
refusing the stiff procession to the grave,
letting the dead ride alone in the hearse.
It is June. I am tired of being brave.
We drive to the Cape. I cultivate
myself where the sun gutters from the sky,
where the sea swings in like an iron gate
and we touch. In another country people die.
My darling, the wind falls in like stones
from the whitehearted water and when we touch
we enter touch entirely. No one’s alone.
Men kill for this, or for as much.
And what of the dead? They lie without shoes
in their stone boats. They are more like stone
than the sea would be if it stopped. They refuse
to be blessed, throat, eye and knucklebone.
¿Romántico? ¿Frustración? ¿Incomprensión? ¿Insatisfacción? ¿Belleza? ¿Melancolía? ¿Delicadeza? ¿Misteriosa? ¿Sumisión? ¿Estético? Todos estos y más conceptos y adjetivos se suelen asociar culturalmente a la tristeza femenina. Una chica joven y triste se ve como misteriosa e intensa, se ve como un producto «antisistema» que a la vez legitima la imagen de delicadez y sumisión que la sociedad patriarcal crea alrededor de las adolescentes. Pero, ¿por qué?
El origen
Para hablar del origen de las Sad Girls culturalmente, probablemente tengamos que remitirnos al personaje de Ofelia de Shakespeare. Un alma totalmente atormentada tras ver como su pareja mata a su padre, que acaba danzando trastornada hasta que se ahoga mientras todos la miran y nadie hace nada.
La narración de Shakespeare romantiza su fatal desenlace y el mito se agrava si tenemos en cuenta la etérea pintura de Millais, casi parece bonito morirse joven. Pero esto va más allá…
Lizzie Siddal o cuando la belleza triste se lleva al extremo
Es conocida por ser una modelo prerrafaelita. Para poder pintar el cuadro anterior estuvo metida horas en una bañera de agua fría tras lo cual desarrolló una neumonía que intentó curar con opio, provocando una adicción. Finalmente se suicidó.
Lizzie tenía un áurea melancólica y escribía poesía. Sin embargo, es inquietante ver que la musa acabó siendo la víctima y la encarnación de la Sad Girl. Tuvo una vida dura y triste, siendo menospreciada como artista por su condición de mujer, lo que contribuyó a su melancolía que, a su vez, fue potenciada como algo atractivo por la misma sociedad que la corroía.
La enfermedad romántica
La tuberculosis fue bautizada como un ideal de belleza romántica que llevó a muchas mujeres a seguir estrictas dietas de vinagre y agua, con objeto de provocarse anemias hemolíticas que empalidecieran su semblante. Se propaga la creencia de que su padecimiento provoca «raptos» de creatividad hasta el punto de producirse una fase final de creatividad y belleza supremas justo antes de la muerte. Tienen aspecto etéreo, pálido, casi fantasmal.
La mujer lleva sobre sus hombros desde tiempos inmemoriales ser un ente reproductivo para legitimar la continuidad de los regímenes. El matrimonio monógamo ha sido otra forma de opresión lejos del amor romántico actual. A lo que me quiero referir es que no es de extrañar la relación unánime que parece existir entre la tristeza y la insatisfacción con las mujeres. Nuestra historia está llena de formas de opresión hacia ellas.
La tristeza mainstream
Conforme avanzamos en la historia nos encontramos con más ejemplos pero si nos referimos al auge mainstream de las Sad Girls deberíamos referenciar la película «Mi vida loca» que introduce como tal el concepto al apodar así a uno de los personajes y reflejar la decadencia de los suburbios y de las vidas marginales de las mujeres frente a sus congéneres hombres.
En el arte del tatuaje de Los Ángeles, la Sad Girl es representada como una gánster con lágrimas que corren por su rostro. Es hermosa y tiene un estilo marginal. Es romantizada. Es joven, es bella, es plasmada en arte.
Tumblr se convierte en el ejemplo más actual de la romantización de la tristeza y potenciación de la Sad Girl. Los trastornos mentales se satirizan y no se ven como algo que curar, sino como identidad.
Chicas tristes, no chicos. La chica triste plantea preguntas sobre la naturaleza de género de la tristeza y la enfermedad mental representada. El vínculo entre la mujer y la locura en la cultura occidental ha sido fuerte desde finales del siglo XVIII. La figura de la “loca” y los supuestos que la acompañan se han manifestado tanto en la cultura médica como en la popular. Apareciendo bajo diferentes nombres (neurastenia, histeria, esquizofrenia, depresión) la inestabilidad mental ha sido culturalmente femenina, independientemente de las estadísticas reales de géneros de los tratamientos clínicos. La niña triste se relaciona con la “loca” tradicional, en el sentido de que sigue la tradición de categorizar la enfermedad mental o la locura como femenina. Pero también difiere en que los usuarios de las redes sociales adoptan voluntariamente y se autoidentifican como chicas tristes y, por lo tanto, presenta una posición de sujeto que diverge signifcativamente de, por ejemplo, la histérica del siglo XIX (Thelandersson, 2018).
Las chicas enfermas de los 90
En la moda de los años 90 se explotó la imagen de chica pálida y joven que parece demacrada. Esto marcaba a las modelos como seres misteriosos e interesantes, alejadas de la imagen de ser humano normal. Las modelos fumaban, nunca sonreían y parecían al borde del desmayo.
El fetichismo de las novias muertas
Surge en el mundo de la fotografía una tendencia a plasmar a las modelos como muertas, ya sea mediante suicidio o asesinadas, dotando así las imágenes de una cosificación del cuerpo de la novia que ha muerto joven y bella, dejando una larga vida en el futuro pero conservando su naturaleza mística y perfecta.
Sin tristeza no hay arte
Esta imagen es la más famosa que existe de la escritora y poeta Sylvia Plath. Sonríe, es delgada y es rubia. Sin embargo, solo tuvo el pelo así unos meses. El resto de su vida fue moreno. Ha habido una tendencia a usar esta imagen para presentarla porque se legitima la tristeza de la Sad Girl perfecta, el ideal estadounidense, la ninfa superficial ¿POR QUÉ?
En muchos ámbitos literarios existe la tendencia a superficializar a Sylvia para quitarle el crédito de su obra. Vivió una relación abusiva por parte de su marido, el también poeta Ted Hughes, que es protegido aún hoy en día. Este ha menospreciado a Sylvia, la ha tachado de loca y ha creado una fortuna vendiendo sus obras tras el suicidio de esta. Pero eso sí, la imagen que ha prevalecido es la de la mujer perfecta, rubia y aniñada cuya tristeza era un producto de estar simplemente loca.
Pero si hablamos sobre la relación del arte con la tristeza, me parece muy interesante esta cita deTaylor Swift:
Over the course of the years that I’ve done interviews I’ve gotten a question over and over again that I think it has the potential to seriously deteriorate my mental health.
The question is: «what would you ever do if you get happy, what would you write about? Will you just never be able to write a song again?» In the interviews when I would get that question as a young person I kind of be like: «well, I started writing songs about stuff I had no idea about, I would grab inspiration from character’s dynamics» and I said that I would do the same. But then I got home and I was like: what would I do if I was ever happy? Would I not be able to do the thing that I love the most in the world? Would I not be able to write breakup songs anymore?
Y es que en ella podemos ver reflejada la presión cultural (sobre todo en las mujeres) a crear un arte doloroso y redentor, a expresar la tristeza, a llegar a ese ideal de desesperanza y enfado con el mundo. Taylor publicó el álbum Lover sobre todo el amor que sentía y sobre su estabilidad emocional. Sin embargo, fuera del mundo Swiftie siempre se habla de sus canciones más dolorosas porque perpetúan su imagen de chica blanca guapa pero abandonada por los hombres e inalcanzable. Lo mismo sucede con Lorde, su fama se la conceden sus discos tristes pero el año pasado lanzó su disco alegre Solar Power y los críticos la machacaron viva…
Alejandra Pizarnik, Virginia Woolf, Sylvia Plath, Anne Sexton, Alfonsina Storni… Todas escritoras, todas se suicidaron, todas tuvieron esa imagen de L’enfant terrible. Alejandra siempre fue la poeta maldita y esa es la imagen que se ha perpetuado de ella.
Los hombres que hicieron tristes a las mujeres
Las vírgenes suicidas
En la novela unas hermanas adolescentes de los suburbios americanos deciden suicidarse en grupo; un espectáculo que resulta a la vez trágico y atractivo para sus jóvenes vecinos que narran la historia. En muchos sentidos, el libro (y su adaptación al cine de Sofia Coppola) es un texto proto-sad girl.
Ahora bien, ¿por qué Eugenides y Coppola pueden explorar el lado artístico del suicidio mientras que las adolescentes en Internet que lo hacen son tachadas de superficiales y narcisistas? Tal vez porque sus libros y películas son de mayor calidad que el blog de cualquier niña, aunque también porque los intereses artísticos de una chica adolescente nunca se han tomado tan en serio como deberían.
Parece que las hermanas no tienen una identidad propia, sino que forman parte de un grupo homogéneo de guapas pero tristes chicas. Son los chicos del barrio, obsesionados aún años después los que narran su historia y esto hace que se desvirtúen sus personajes. Solo conocemos los momentos que ellos quieren y sabemos de los fetichismos que ellos consideran que formaban parte de ellas. Vulneran su intimidad y no intentan conocerlas de verdad.
Por 13 razones
Aunque en ocasiones sí escuchamos la voz de Hannah a través de las cintas, la historia sigue y está contada por su mejor amigo Clay, que aún sigue enamorado de su propio recuerdo de Hannah y que, al menos al principio, no le perdona su muerte. Conocemos a Hannah una vez muerta. Conocemos que es una chica que ha tenido problemas. Y «sabemos» que tiene depresión porque se corta el pelo. Irónico, ¿no? El pelo corto se asocia a menos feminidad pero también a rebeldía. Hannah se suicida porque no puede más con el mundo que, sin embargo, tras su muerte la adora.
¿Sería Hannah tan interesante para Clay si no se hubiera ganado ese halo fantasmagórico de chica triste?
En la serie vemos a Hannah o sufriendo o en escenas bucólicas con su pelo al viento y una sonrisa. La vemos con el aura melancólica e interesante. Pero no la vemos hablando de sus aficiones o de su futuro. Hay un sesgo en la representación de Hannah y aunque en cierto sentido crear series que hablen de salud mental es importante, es muy fina la línea entre lo correcto y la romantización. Es peligroso.
La estética y expresión de la Chica Triste
Billie Eilish
Estos últimos años en el mundo de la música se ha dado el fenómeno de las cantantes jóvenes y tristes que con sus letras sinceras y desgarradoras ponen de manifiesto que la juventud no es sinónimo de felicidad. El caso más conocido es el de Billie Eilish, cuyas canciones son tremendamente tristes y crudas, hablando de la muerte, el sufrimiento, etc.
Today, I’m thinkin’ about /The things that are deadly / The way I’m drinkin’ you down / Like I wanna drown, like I wanna end me
Billie Eilish, Bury a Friend
Lo cual conlleva un movimiento de memes en redes:
Phoebe Bridgers
Otro ejemplo menos conocido es Phoebe Bridgers cuya estética y música hablan sobre la muerte, las drogas y la profunda tristeza que siente.
Jesus Christ, I’m so blue all the time / And that’s just how I feel / Always have and I always will / I have a friend I call / When I’ve bored myself to tears / And we talk until we think we might just kill ourselves / But then we laugh until it disappears
Phoebe Bridgers, Funeral
Baby Queen
Baby Queen es otro gran ejemplo. A pesar del ritmo upbeat de sus canciones sus letras son «deprimentes» y hablan sobre la salud mental, las drogas y la muerte:
My friends own things you can’t buy / But all of them are broke and most of them want to die
Baby Queen, Internet religion
I destroy my mental health / Because I fucking hate myself / Every time I take these drugs to pick me up / All I ever do is cry
Baby Queen, These drugs
Lana del Rey
No conozco muy bien la obra de Lana del Rey y no estoy preparada para hablar de ella pero también representa muy bien esta estética teniendo incluso una canción llamada Sad Girl.
Because I’m pretty when I cry
Lana del Rey, Pretty when you cry
A lo que quiero llegar es que el mundo cultural nos rodea de esa estética de chica triste y joven con letras profundas, con imágenes y estéticas muy marcadas. Fotos en blanco y negro, cigarrillos, miradas tristes. Últimamente también se está dando el caso de muchos colores que contrastan con la apatía de las protagonistas como refuerzo de la imagen de radical contra el sistema. Como si ser una chica triste fuera una personalidad más guay y diferente.
¿Son más creativas las personas tristes?
Muchos estudios lo han analizado:
– Ludwig: los escritores, actores, artistas y músicos tenían mayores dificultades psiquiátricas pero también mayor creatividad.
– Host: encontró altos niveles de trastornos mentales en escritores y artistas. En concreto, los escritores tenían una tasa mayor de depresión y alcoholismo.
-Estudios más recientes sugieren que los «enfermos mentales» se sienten más atraídos por las artes porque ofrecen métodos de expresión y catarsis, no por el propio trastorno que te hace ser más creativo.
PROBLEMA con este tipo de estudios: la ausencia de una definición universal y común de creatividad y trastorno mental.
Es decir, la tristeza se asocia a la fragilidad y debilidad que a su vez se asocia con la mujer. Pero la tristeza no siempre es válida, solo cuando eres guapa, delgada y tienes dinero, cuando romantiza tu figura y te hace parecer interesante.
Aún queda camino por recorrer al hablar del concepto de la chica triste, aún queda comprender que detrás de la fastuosidad sí puede haber tristeza pero no bonita.
Nos faltan más mujeres en puestos creativos y nos falta mucha más comprensión de la melancolía y su relación con los roles de género.
Espero que os haya parecido interesante este fenómeno. Podría alargarme aún más y tocar más temas pero creo que hasta aquí es más que necesario para una introducción. Estoy abierta a escuchar vuestras opiniones y debates. Siempre me he considerado una chica triste y aunque es algo que forma parte de mi identidad creo que también es interesante deconstruir los motivos y analizar las causas.
Sobre las Sad Girls en Tumblr: Thelandersson, F. (2018). Social media sad girls and the normalization of sad states of being. Capacious: journal for emerging affect inquiry, 2(1), 1-21.
Bajo un aura de misterio y encanto, las hermosas hermanas Lisbon vivían bajo los dictados de una madre estricta y conservadora que, progresivamente, a lo largo de un año y medio, provocó una atroz cadena de suicidios que vació aquella casa de jovencitas, las cuales tenían fascinados a todos los muchachos de su vecindario. Veinte años después, aquellos adolescentes, ahora hombres adultos, intentan reconstruir la memoria de aquellos días y revivir el hechizo de las deslumbrantes hermanas Lisbon recurriendo no sólo a sus propios recuerdos, también recurren a chismes, versiones múltiples y contradictorias, informes de la policía y de los médicos, recortes de periódicos, fragmentos de diarios íntimos, restos de aquel tiempo congelado en la memoria, esa escena ya para siempre inmutable, o tal vez indescifrable, que encierra el misterio de la femineidad, el deseo y la muerte.
Reseña
No sé cómo empezar a explicar las razones por las que no me ha gustado este libro… Hacía tanto que no le daba 1 estrella a nada… Para empezar, esta es una novela que describiría como puro morbo. Las hermanas ni siquiera tienen una identidad propia. Tienen una serie de acosadores adolescentes salidos que violan su intimidad con el pretexto de que las aman mucho y las querían salvar. Eso es falso. No se interesaron nunca realmente por ellas sino que las vieron como un áurea bellísima y misteriosa. Quizás deberían haber mirado realmente lo que estaban viendo y calificaban solo como una madre sobreprotectora. Si bien puedo entender la crítica a la sociedad estadounidense de la época, lo que sí que no puedo entender es cómo nadie ha hablado del maltrato sistemático que se le ha hecho a estos cinco personajes. Nunca he querido creer en la romantización del suicidio, quizás porque nunca había visto un caso como este. Es más, al final los narradores hablan de muertes ególatras. Absolutamente indignante. Gracias a mi formación como psicóloga he detectado muchas red flags pero no hace falta serlo para darse cuenta del desbarajuste de libro que es «Las vírgenes suicidas». Quizás antes que nada habría que plantearse el título… Un poco misógino ya de por sí. Esta historia podría haber sido una increíble reflexión y lo cierto es que no me quito a las hermanas de la cabeza. Quiero creer que vislumbro el punto al que quería llegar el autor pero que, sin embargo, no alcanza. La narración es desagradable e intrusiva. Y puedes hacerla así pero qué mínimo que una reflexión final dónde sí se alcance a expresar lo jodido que es que cinco hermanas se suiciden. No me voy a alargar más pero vaya, que lo lea quien quiera pero que sea capaz de tener una visión crítica porque sino se ahogará en miles de prejuicios y Red flags.
Women —they have minds, and they have souls, as well as just hearts. And they’ve got ambition, and they’ve got talent, as well as just beauty. I’m so sick of people saying that love is just all a woman is fit for. I’m so sick of it.
… But I’m so lonely…
Jo March
Como cada Navidad, volví a ver Mujercitas. Solo que esta vez vi la versión de 2019 de Greta Gerwig y, aún con mis reservas, me maravilló. Ya de por sí, Saoirse Ronan es una de mis actrices favoritas.
Lo que me gusta de esta versión es el alumbramiento de la verdadera Jo. Si algo me enfadaba siempre era el final que Louisa May Alcott se había visto obligada a darle. En esta adaptación se rescata a Jo de las garras de una sociedad decrépita y machista; se da un punto de vista más feminista. Me ha emocionado volver a conectar con ella y es que me identifico con tantas cosas… Siempre he rechazado todos los estereotipos y me he reforzado en la idea de ser mucho más que eso. El amor, el amor es lo que me ha alimentado a la vez que me ha espantado. Con veintiún años y sin pareja la sociedad me ha hecho sentirme vieja y abominable.
Esta aspirante a escritora decide narrar las vicisitudes de su familia, que vive inmersa en plena Guerra de Secesión. Es imposible no dejarse llevar y alimentarse de la fuerza vital con la que deja entrever su prosa, sus ganas de prosperar, su ambición a ser mucho más que una esposa o una madre. El amor por sus hermanas y su madre salva a Jo en muchas ocasiones de caer en una espiral autodestructiva generada por sus propias letras. Pasan las estaciones y ella sigue viviendo en las fantasías de un futuro muy alejado de un pequeño pueblo anclado en una forma de vivir que no la representa. Sin duda es interesante comprobar las personalidades tan diferentes de las hermanas. Louisa May Alcott incurre en el atormentante argumento de que una mujer si es libre también puede decidir, precisamente, no serlo. Y es aquí donde entra en el juego Meg, la hermana mayor, que decide casarse y tener hijos porque es su propia voluntad y así se lo hace saber a su hermana menor, que sus sueños no son menos válidos porque sean diferentes. Si es cierto que el mundo no podría vivir si solo se sustentara en sus Jos como también es cierto que sería inviable si todas sus mujeres fueran dulces Megs.
Otro aspecto destacable de esta versión es la figura de Amy que, debo confesar, siempre ha vivido en mi mente como una de mis archienemigas. Seamos sinceras, pocas veces he sufrido tanto como cuando vi a Jo llorando con las ascuas de su novela entre las manos. En cambio, Florence Pugh hace en esta adaptación un ingenioso trabajo de reconciliación con el personaje. Consigue que nos planteemos su papel, su desesperación en un mundo demasiado encorsetado, su forma de dejarse llevar por la corriente, a la espera de no defraudar con su papel de esposa ideal cuando en realidad querría ser una gran pintora.
¿Y qué decir del vestuario que incluso fue merecedor de un Óscar? Es, simplemente, una delicia. Los colores se fusionan con las estaciones, las formas con las personalidades de cada uno de los personajes y las telas transmiten cada una de las emociones que se viven en las escenas. Pocas veces había deseado con tanto empeño vestirme con la ropa de una película…
I’m just a woman. And as a woman I have no way to make money, not enough to earn a living and support my family. Even if I had my own money, which I don’t, it would belong to my husband the minute we were married. If we had children they would belong to him, not me. They would be his property. So don’t sit there and tell me that marriage isn’t an economic proposition, because it is. It may not be for you but it most certainly is for me.
Amy March
Y es que, como ya veníamos diciendo y como se lamentaba Amy, una mujer lo tiene muy difícil para desarrollarse, para ser el genio que lleva en su interior, para poseer su propio arte, para ganarse la vida con él. Jo se encuentra en muchas encrucijadas y barreras ante las que consigue sobreponerse. No así con el final de su libro, que como ya le pasó a Luisa, se ve obligada a cambiar para contentar a la sociedad aún marchita en las mieles de la injusticia y la hipocresía. Y es muy triste comprobar la soledad a la que nos exponemos los genios, la distancia creada para poder desarrollarnos en nuestras carreras y arte. Un arte fundamental para guardar la historia de la humanidad y describir su belleza y su fealdad, aunque parece que no todos estén dispuestos a admirarlo.
Ojalá pudiera escribirlo todo como Jo. Pero no soy un genio. Soy la forma más despegada de ser humano que hay. Quiero ser libre y encontrar quién soy yo. Es solo que esta sociedad me exprime, me banaliza, me adjudica todas las carencias que se me ausentan en busca de la salud mental que me falta. Qué feliz sería la ignorancia pero qué desdichada sería ser una mujer hueca y estática. Qué triste sería no aspirar a ser Jo toda mi vida…
I can’t get over my disappointment at being a girl.